El Sol es una energía visible y sin complicaciones: el arcano de ser visto y alegrarse de ello. Allí donde aparece, las cosas se aclaran y la gente se acerca sin que haga falta reclutarla. Da resiliencia y una capacidad genuina para la felicidad. La sombra es necesitar que la luz siga sobre ti, y el agotamiento de brillar más allá de tus propios límites.
En el punto de la personalidad, el Sol te hace visible sin proponértelo. En la línea del dinero apunta a ingresos ligados a ser visto: la reputación, la presencia, ser la cara de la cosa. En el centro produce resiliencia y una callada dependencia de que la luz siga encendida.
Tómate un tiempo en el que nadie te mire y observa qué sigues queriendo hacer. Lo que sobreviva a esa prueba es la parte de esta energía que no te va a agotar.